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La semana pasada en la práctica de yoga de los días miércoles en la AGIP, propuse trabajar la postura Paschimottanasana o “estiramiento intenso hacia el oeste” desde la perspectiva de lo que hay escondido simbólicamente en esa postura.

¿Por qué? Porque las posturas del yoga trabajan no solo a nivel físico sino también a nivel psicológico, mental, espiritual y emocional. Abarca muchos niveles de profundidad y depende de que tal lejos cada uno de nosotros quiera llegar, el compromiso de ir más allá que tengamos con nosotros mismos.

Trabajar a nivel simbólico implica hacernos preguntas cuyas respuestas quizás no nos gusten o no quisiéramos tener. Aquí está el desafío. ¿La práctica de la paciencia o la resistencia a la aceptación?

Swami Sivananda Radha y su discípula Swami Lalitanda exploran esta perspectiva y proponen una mirada muy profunda y sutil del hatha yoga.

Lalitanda expresa¿Qué es el oeste? La imagen que surge en mi mente es la puesta del sol, el final del día. En la mitología occidental, el ocaso es un tiempo mágico de transición, un tiempo liminal entre los mundos, el movimiento desde el brillante mundo de la luz del día de la mente consciente hasta el oscuro mundo de los sueños del inconsciente. En India, los sanyasins usan túnicas de color ocre para recordarles que han muerto ante las deslumbrantes atracciones del mundo: el brillante color naranja que simboliza el ajuste del sol a los deseos. Desde esta perspectiva, el oeste señala un momento de cambio interior, de renuncia, de pequeñas muertes que conducen a una sabiduría más profunda.

 

postura de la pinza sentada

“Diario de posturas”  Vero Mayer

Paschimottanasana es una posición desafiante para mí, o tal vez debería decir, para mi ego. Los isquiotibiales apretados me ralentizan y ofrecen la oportunidad, me guste o no, de aprender más sobre la preparación y la paciencia. No puedo simplemente seguir mi camino. Si presiono, no voy a ninguna parte. Tengo que renunciar a los resultados inmediatos e ir despacio, suavizando, respirando y relajando mientras me extiendo. Uno de mis mayores desafíos, no solo en la pose, sino en mi vida es esta práctica de la paciencia.”

Con esta perspectiva es que abordamos la postura. Desde esa profundidad y a través de algunas preguntas que nos van orientando la reflexión.

En esta postura el cuerpo se flexiona desde la cadera, doblándose en dos partes. Por lo tanto, la visión queda limitada. Es como si hubiera dos aspectos de la postura. Por un lado, uno positivo que es la habilidad de realizar la postura y por el otro uno negativo que es la limitación de la visión. Pero estos dos opuestos se unen en la cadera, el punto de flexión o de rendición?.

Rendirse. Es una lección muy importante que nos enseña la postura. La rendición queda bien expresada en el hecho de que en esta postura no podemos ver hacia atrás ni por encima. En la aceptación de esta situación yace la humildad. Con paciencia y rendición, entonces, tomamos el tiempo para armar y estirarnos en la postura

Armando y desarmando el asana de la pinza, vamos respondiendo interrogantes como:

  • ¿Qué me está sosteniendo? ¿Cuáles limitaciones tengo en mi vida? ¿Qué me ayuda a soltarlas?
  • ¿Qué significa el oeste para mí, para mi vida?
  • ¿Qué me detiene?
  • ¿A qué tengo que renunciar o rendirme?

Con este enfoque es que realizamos las prácticas de yoga. Trabajando las posturas en profundidad para integrar cuerpo, mente y espíritu. Haciendo honor al origen de la palabra yoga como unión de todos los aspectos que componen en forma integral a cada persona y su mundo.

Sos bienvenid@ a dejar tu experiencia realizando Paschimottanasana desde esta perspectiva en un comentario y a practicar los días viernes a las 20hs., a partir del 3 de agosto, en Alma Move It Ugarte 2237 a una cuadra de la estación del subte “D”, Congreso de Tucumán.

Om shanti shanti shanti om

Vero